-Formato Digital-


La Revolución Francesa: ¿Una corrupción del ideal igualitario?


Durante la Revolución Francesa, el Directorio y el Imperio Napoleónico, la corrupción no fue solo un fenómeno de abuso individual, sino una manifestación de los intereses de clase y las tensiones económicas y sociales que moldearon este periodo. La Revolución Francesa (1789-1799) inició como una respuesta de las masas populares (campesinos, artesanos y burgueses) contra el régimen feudal y los privilegios de la nobleza. La bandera de “libertad, igualdad y fraternidad” prometía un mundo nuevo. Sin embargo, esta lucha reflejaba el ascenso de la burguesía como nueva clase dominante. Una vez derrocado el antiguo régimen, los ideales revolucionarios comenzaron a ceder frente a los intereses de la propiedad y el capital. ¿Corrupción? Sí, pero no solo como robos individuales, sino como un proceso estructural. La nueva clase dirigente utilizó el aparato estatal para afianzar su dominio económico. Las tierras confiscadas a la Iglesia y la nobleza, por ejemplo, no beneficiaron a los campesinos pobres, sino que fueron adquiridas por ricos terratenientes y burgueses. La desigualdad social no desapareció; cambió de manos.

Revolución Francesa - Historia - [Versión Digital]

$10.000,00

Cantidad

1

-Formato Digital-


La Revolución Francesa: ¿Una corrupción del ideal igualitario?


Durante la Revolución Francesa, el Directorio y el Imperio Napoleónico, la corrupción no fue solo un fenómeno de abuso individual, sino una manifestación de los intereses de clase y las tensiones económicas y sociales que moldearon este periodo. La Revolución Francesa (1789-1799) inició como una respuesta de las masas populares (campesinos, artesanos y burgueses) contra el régimen feudal y los privilegios de la nobleza. La bandera de “libertad, igualdad y fraternidad” prometía un mundo nuevo. Sin embargo, esta lucha reflejaba el ascenso de la burguesía como nueva clase dominante. Una vez derrocado el antiguo régimen, los ideales revolucionarios comenzaron a ceder frente a los intereses de la propiedad y el capital. ¿Corrupción? Sí, pero no solo como robos individuales, sino como un proceso estructural. La nueva clase dirigente utilizó el aparato estatal para afianzar su dominio económico. Las tierras confiscadas a la Iglesia y la nobleza, por ejemplo, no beneficiaron a los campesinos pobres, sino que fueron adquiridas por ricos terratenientes y burgueses. La desigualdad social no desapareció; cambió de manos.

Mi carrito